Cuando había vencido la primera batalla

Actualizado: 4 mar 2021

Hoy me levanté con ganas de compartir mi experiencia, así de la nada, pensando que tal vez al compartir lo que viví y sentí pueda ayudar a otras personas a superar o pensar que las cosas difíciles no duran por siempre, de una u otra manera pasa a otra etapa u otro reto.


Hace dos años fui a la clínica por un dolor fuerte de abdomen y me operaron de un supuesto quiste en el ovario, no pedí otras opiniones solo nos dejamos llevar por la recomendación de ese doctor de turno, regresé a mi casa aparentemente sana y a los días me llaman de esa clínica a decirme que tenían malas noticias, ese quiste que rompieron y sacaron en mil pedazos era un tumor maligno y me recomendaban ir a una cita con un oncólogo.


Así llegué a otra clínica, conocí a mi doctora querida y al doctor que me opero. Personas a quienes tengo mucho agradecimiento y cariño. Aquí llegue a los cinco días de mi primera operación y con los análisis del laboratorio, para que el doctor nos dijera a Lucho, a mi mama y a mí la noticia que cambiaría las cosas; tenía cáncer.


Luego siguió una ola de exámenes, descartes y una operación complicada, sucesos que trajeron en su momento mucho miedo, dolor emocional y físico y finalmente la recomendación de tener que seguir un tratamiento de 6 sesiones de quimioterapia.

Es así como empezó toda una travesía de 5 meses, en donde la mayor parte del tiempo sentí dolor, sufrí de una infección por las operaciones seguidas, estuve mucho tiempo en la clínica, tuve reacción alérgica a la quimioterapia y luego para coronar el cuadro me dio trombosis por el catéter port. Pero poco a poco pasaron los meses, el tiempo y finalmente terminaron las quimos, empezó a crecerme el pelo y la vida continuó.


El verano siguiente lo viví al máximo, me reuní con mis amigos, con la familia, recuerdo conversaciones lindas con amigas, risas entre amigos, momentos en familia, Rodri y Oli felices, puestas de sol, momentos increíbles que taparon completamente lo pasado meses atrás. Cuando empezó todo, me propuse que estaría bien para el siguiente verano y así fue.



Hoy veo esta experiencia como algo lejano, algo que marco nuestras vidas; no solo marcó la mía sino la de toda mi familia y la de mis amigos más cercanos. Hoy puedo sentirme orgullosa, creo que lo hice bien, di todo mi empuje y fuerza para salir adelante, hubo días que me caí, que llore, que pensé que no pasaría. Pero hoy estoy bien, tengo un estilo de vida bastante saludable, ejercicio todos los días, alimentación consciente y relaciones positivas, al menos al 80%.


Hace dos días, tuve mi cita de control y mi doctora me dijo, “Rocio estás sana, ya todo paso, han pasado dos años y te puedo decir que estás bien y curada”. Evidentemente fueron las mejores noticias en mucho tiempo, no porque no me hubieran dicho antes que estaba sana, sino porque el que te lo diga tu oncóloga tiene una connotación especial. Aún hay días que recuerdo todo lo que viví y ahora se siente como una película, algo que no paso, pero definitivamente ocurrió y esa experiencia me cambio mucho internamente. No hay día que no trato de ser mi mejor versión, como todo en la vida hay días que me caigo y que no voy para adelante, pero definitivamente la mayoría del tiempo lo hago.


En estas épocas difíciles, en que un virus nos amenaza, en que sentimos miedo, debemos ser fuertes, debemos superar nuestros miedos, por nosotros primero y por nuestra familia y amigos, no sabemos a quien podemos ayudar, a quien podemos inspirar. Tratemos de ser nuestra mejor versión.


Y al que haya leído hasta aquí, al que sepa lo que viví, les digo que, si están sufriendo, si conocen a alguien que sufre por enfermedad, me pongo a disposición para ayudar, conversando, contando lo que viví, como lo supere, simplemente para escuchar.

Me gustaría ayudarlos!


Gracias, gracias y más gracias!!!

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