Blucle del Tiempo

Actualizado: 6 jul

He estado sintiendo que mi salud ha entrado en una especie de bucle temporal. Desde mi recaída en octubre del 2020, en plena pandemia, siento que he mejorado y recaído al menos unas tres veces. Estamos en una situación repetitiva y no sólo es el impacto de tener que seguir luchando, sino los nervios, estrés, angustia en el que vive mi familia y yo. El repetir tantas emociones una y otra vez, pareciera ya una montaña rusa por la que vivimos.



Como les conté en diciembre del año pasado, todo iba viento en popa, ya había pasado los efectos de la radioterapia de finales de noviembre, empezaba a hacer ejercicio, el indicador bendito empezó a bajar y terminaba el año con la sensación de que esta vez sí vendría mi sanación completa. Empecé el año en pleno incremento de la variante ómicron, cuidándonos en familia y disfrutando entre nosotros del verano que iniciaba, empecé a hacer ejercicio y hasta hacer el famoso KO con mis hermanas. Tuve la suerte de tener a mi hermana menor en Lima al menos unos días, pues ella vive en Alemania, y sin pensar terminé haciendo una clase completa con las dos. Entonces pensé que estaba en recuperación y que los malos dias habían pasado.



Al pasar las semanas, la vida social empezó a ser un atisbo de lo que fuera antes, empezamos a reunirnos entre amigos, la ola del virus estaba en bajada, tuve lindas reuniones con mis amigas, una de ellas fue una noche en el Westin que fue de las experiencias mas lindas que hemos pasado, también empezaron las parrilladas playeras y empecé a comer y tomar mis copitas de vino como antes y vivir como antes de estar enferma por segunda vez. Vino marzo y la emoción de que los chicos empezarán el colegio y empecé a sentirme mal nuevamente, no podía comer nada, me dolía nuevamente el estómago, el abdomen constantemente, no estaba bien.


Un jueves llegue a emergencias con dolores fuertísimos de abdomen que no pasaban con nada, así que luego de tres dosis de tramal y dos de petidina pasó y pudieron hacerme una tomografía. El resultado fue tengo proctitis y es causado por la radiación que recibí. Una inflamación de los intestinos y debilitación de paredes intestinales. Por lo tanto, tengo que llevar una dieta totalmente limitada y saludable desde ahora. No más traguitos, ni una copita y menos parrilladas. Definitivamente esta noticia no me cayó bien, sin embargo, pensé en positivo, esto a estar enferma y en riesgo es mejor. Cuando uno esta acostumbrado a luchar por vivir y por seguir al lado de su familia, creo que estas enfermedades o efectos secundarios se vuelven el menor de tus problemas. La buena noticia en ese momento fue que en la tomografía no salían nuevos tumores o al menos habían disminuido notablemente, lo cual fue bien recibido. Sin embargo; una tomografía no es lo mismo que un pet scan; la tomografía muestra imágenes detalladas de los órganos y tejidos en el interior del cuerpo. Una TEP puede detectar actividad anómala y puede ser más sensible que otras pruebas de diagnóstico por imágenes. También puede mostrar cambios en el cuerpo de forma anticipada, por lo que para saber realmente si uno tiene cáncer mejor es guiarse por las imágenes de un TEP o pet scan.


El desánimo y nuevo bucle del tiempo ha llegado esta semana, semana de análisis; donde nuevamente el indicador subió en un 40%, el bendito CA125. En la consulta con mi Doctor, ya estaba lista para que me dijeran que empezaba quimio, pues esa había sido la conclusión a la que llegamos en la última cita, si subía el marcador tendríamos que parar la terapia biológica y empezar un tratamiento tradicional con todo. Y porque bucle; porque siento que esto ya se está repitiendo demasiadas veces, ya es hora de que al menos por un buen tiempo me encuentre en mejoría. ¡Ya es hora!


Como la última tomografía (que no es un pet) no aparecía nueva actividad y el indicador se contradice indicando una subida considerable, estoy libre por ahora de la quimio y toca hacer nuevamente un Pet Scan para saber que pasa realmente dentro de este cuerpo misterioso . Así que ahora me toca esperar, hasta que alguno de mis seguros apruebe mi examen, toca estar en tensión, en esa espera silenciosa pero tensa en la que vivo hace casi dos años. Y lo que me frustra a veces; es sentir que soy un problema o una fuente de constante de preocupación para mi familia. Ahora me queda esperar con esperanza y con optimismo que las imágenes contradigan el indicador tumoral.


Mientras eso sucede, no puedo negar que hay cosas muy positivas que han ocurrido, algunos de mis deseos del 2022 en este corto tiempo se han cumplido, mis hijos han empezado a ir al colegio presencial y están felices, van contentos y están muy entusiasmados; por otro lado a nuestro negocio Cotidiano Gourmet se ha sumado un socio que le ha dado una nueva meta y un futuro muy promisorio, mi esposo está muy satisfecho con el rumbo que ha tomado la empresa, ya no somos un emprendimiento, estamos en crecimiento a paso firme. Nuestro nuevo socio es amigo y nos ha caído en un excelente momento. Y entre cosas lindas que pedí para este año, una de mis mejores amigas también esta cumpliendo uno de sus más grandes sueños, y eso para mí y mi familia ha sido una linda noticia. Mis hijos se vacunaron, pude hacerle un lindo cumpleaños a Olivia, disfrutamos del mar junto a amigos y demás cosas que son experiencias inolvidables. No puedo negar que a mi alrededor pasan cosas increíbles y bendiciones para agradecer, es innegable.

Hoy estoy a la espera de que también haya noticias buenas para mi salud, que el indicador se haya vuelto loco y no refleje una nueva metástasis, que en imágenes no aparezcan nuevos tumores y pueda seguir con mi tratamiento biológico que es manejable y no tan invasivo como la quimioterapia o la radioterapia. Espero con ansias el momento en que mi salud se vuelva la protagonista de una historia feliz y pueda brindar con mi familia y amigos por mi real mejoría.


Gracias por leer. Si mi historia ayuda al menos a una persona, ya cumplió su misión. Hasta una próxima entrada.

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