Aceptación

Estoy atravesando un momento en la vida en que me cuestiono todo, pienso en distintas formas de percibir lo que me sucede, sigo pensando mucho en estos días, sigo investigando sobre formas de ver la vida, desde ver a Lain, que es un gurú de la autoayuda hasta inscribirme en un curso de Milagros. Y últimamente me he embarcado en lo que quisiera sea un cambio de carrera, a mis 42 años, cambiar de rumbo. Ahorita me encuentro haciendo un curso en Domestika de “Como escribir una novela” y me fascina.


Honestamente hace unos años nunca me hubiera visto aprendiendo o invirtiendo mi tiempo en estos nuevos temas; hubiera pensado que no son prácticos, que son efímeros o que no tienen base científica. La Rocio de antes, definitivamente era una persona distinta a la de hoy. Y eso está bien. Hoy siento que por momentos mi cabeza va a sucumbir de tanto pensar y a veces no tengo otra opción, tengo muchos espacios en que debo descansar debido al tratamiento, y si bien está bien descansar también es saludable aprovechar este tiempo para encontrar el significado a las cosas. Aquello que me hace sentido a mí.


Todos evolucionamos, ya lo dijo Heráclito hace 2.500 años que “lo único constante es el cambio” y cuando me pongo a pensar en mis amigas o mi propia familia veo como todos vamos cambiando conforme pasa el tiempo, muchas veces depende de las experiencias que tenemos, influencias externas y hasta aprendizajes de personas ajenas a nosotros. Entiendo que es parte de nuestra evolución. Sin embargo, hay algo que siento que no cambia y es la esencia de las personas, esa chispa o luz interna que tiene cada uno, la forma de ser, el yo. No el ego. Todos vamos cometiendo errores en el transcurso de nuestra vida, yo los he cometido y hoy intento ser más “yo” y más dispuesta a dar. Noto este efecto en las personas que me rodean, todos vamos evolucionando, lo importante es que sea hacia nuestra mejor versión, la más autentica.



Ayer me encontraba viendo con mi hijo mayor el famoso discurso de Steve Jobs en la universidad de Stanford, en donde el creador de Apple habla sobre conectar los posibles puntos que pueden marcar el camino en tu vida. Y se me vino a la mente un post que hice algunas semanas atrás, sobre remordimientos y en ese momento pensaba en para que lo escribo ¿Por qué pienso en esto que me atormenta?, ahora sé porqué, tenía que liberarlo y mi forma de hacerlo fue escribiéndolo, documentando lo que sentía y porque lo había hecho. Hoy aseguro que ese post tuvo mucho sentido y me permitió explorar nuevas formas de perdón, de auto sanación. Hoy conecte los puntos. Me encuentro buscando aquellas cosas que tienen sentido, aquello que me hace sentir bien, escoger siempre el perdón, dejar fluir las emociones, no retener. Hoy siento que lo hago y aunque a veces no me salga como espero y por momentos me desespero; no sólo por tener este cáncer eterno, sino por las cosas simples de la vida; como escuchar a mis hijos pelear, tener un mal día de trabajo, alguna discusión con alguien y más, hoy me permito aceptarme, perdonarme y empezar de nuevo, sé que doy lo mejor de mí y no soy perfecta, acepto lo que no puedo controlar, trato con todas mis fuerzas evitar juzgarme.


Esta semana fue intensa, como le conté a muchos, fue intensa en trabajo, tuve muchos pedidos por el fin de semana largo, hubo varios eventos pequeños de mis chiquis, tanto Rodrigo como Olivia y para ponerle la cereza tenía análisis nuevamente y cita con el doctor. Desde el comienzo empecé a estresarme, a darle mil vueltas a todo, y así paso lunes, martes, miércoles, jueves. El viernes no salían los exámenes completos, no sabía el resultado de mi famoso marcador tumoral CA 125. El jueves en la noche me dije basta, tanto leer, tanto aprender y estoy actuando como si no hubiera significado nada, así que empecé a darle vuelta a la forma en que estaba pensando, entrar en el estado de aceptación y de verme sana nuevamente, sentir “el milagro”. Aceptar las cosas que vengan, tendrán sentido más adelante, retrocederé y veré que tuvieron su razón. Cuando llego el resultado, el CA nuevamente arriba, yo estaba en paz, tranquila, no me estrese, no llore, no me desespere. Acepto que es un número, estoy sana, me veo sana y así lo reflejarán los indicadores en algún momento.


El sábado que me reuní con el doctor, fui en un estado de aceptación, el marcador había vuelto a subir, pero sólo unos puntos, no significativos. El doctor en un estado de tranquilidad me dijo que el tratamiento si estaba funcionando pero que había que reforzar con radioterapia en la zona. Los tumores siguen siendo rebeldes, pero son sensibles a los inhibidores PARP (nuevo tratamiento) por lo que están comenzando a detener su crecimiento. Fueron buenas noticias, pero yo ya estaba en calma, optimista y esa fue la diferencia en esta consulta. Casi no tenía ansiedad por lo que siguiera, ya lo había aceptado desde antes de entrar al consultorio y eso me dio paz.


No se si tenga sentido para los que me leen lo que escribo, pero es parte de mi historia, mi aprendizaje y lo comparto a todos aquellos que pasen por momentos difíciles, la tormenta pasara, soy una creyente fiel de esto.


Gracias, gracias, gracias.

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